Por Ari Santillán | Empresa y Entorno
Cervezas con nombres como “Chekate Esta”, “Amargator”, “Házmela Rusa” o “La tENEBROsa” que remiten al clásico albur o doble sentido del mexicano son la insignia de esta microcervecería surgida de la capital del país por la insistencia de uno de los miembros de una familia chilanga que metió a toda su “prole” al negocio de la ‘cheve’.
Así es La Chingonería, uno de los fabricantes de cerveza chilangos que más ruido está haciendo entre los amantes de la cerveza artesanal.
Abigail Ramos, directora de enlace, nos platicó un poco sobre la historia de esta microcervecería que en febrero cumplirá tres años:
“La empresa es familiar y el maestro cervecero nos dijo –quiero hacer cerveza– , la familia le dijimos que sí (aunque se nota la ironía en dicha afirmación) y pues él hizo un plan de negocios, lo presentó a la familia, se juntó el dinero y empezamos”.
Ramos nos cuenta que entre la planeación y perfección de recetas y la primera producción, que fue un lote de 5 mil litros, tardaron nueve meses.
Actualmente, La Chingonería produce 10 mil litros mensuales.
Sobre los nombres cargados de doble sentido, Abigail comenta que “todos somos del DF y todos somos jóvenes, el más grande tiene 33 años y estamos muy inmersos en la cultura de la capital, creemos que el doble sentido o el albur son parte fundamental de nuestra cultura y, aunque no parezca, los nombres están pensados por el estilo de cada una de nuestras cervezas”.
Asimismo, revela que el secreto de La Chingonería es siempre estar apegados a la calidad y redondearlo con mercadotecnia, imagen, nombres, etc.
Al cuestionarle sobre el éxito económico de la microcervecería, Abigail ríe y explica que “el proyecto, como lo planeamos, está para recuperar la inversión en siete años” y ofrece un consejo para quienes quieren emprender en esta industria: “deben tener un back up y un plan de negocios muy claro, nosotros no vivimos de esto, tenemos otros empleos, porque, de verdad, al principio es mucho sudor, mucho esfuerzo y mucha pasión” y agrega que deben tener muy claros los costos de producción, pues no es lo mismo hacer 20 litros que hacer mil o 10 mil, además de no intentar abarcar todo el mercado, “es mejor tener una buena distribución y una cerveza excelente que tener ocho mediocres”, asegura Ramos.
Aunque actualmente producen sus cervezas en Querétaro gracias al apoyo de la cervecería Hércules, planean abrir una planta propia en 2014.
Sobre la resolución de la Comisión Federal de Competencia que abre espacios a las cervezas caseras, artesanales, de autor y de especialidad, Abigail sentenció que está incompleta, pero ya es un avance, “por lo menos ya saben que estamos aquí”, concluye la directora de enlace de La Chingonería.
Su página web la pueden encontrar dando click aquí.
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